miércoles, 9 de abril de 2014

MIEDO

De volver a los infiernos, miedo a que me tengas miedo. A tenerte que olvidar.
Miedo de quererte sin quererlo, de encontrarte de repente... de no verte nunca más.



Oigo tu voz, siempre antes de dormir.
Me acuesto junto a ti y aunque no estás aquí, en esta oscuridad la claridad eres tú.

28-7-10

lunes, 10 de febrero de 2014

Desaliento del pasado


Cuando lo habíamos olvidado todo
apareció el pasado para abofetear
las nalgas de nuestra memoria,
pálida y marchita.

Tratamos de respirar
y salir a flote, pero el eco
de la relatividad nos impedía
oír otros cantares.

Ahogados, seguimos nadando.
En un océanos infinito;
de preguntas sin respuesta,
vacíos existenciales y amores
sin rebeldía ni protesta.

sábado, 25 de enero de 2014

Collage contradictorio y difuso


Yo soy, la más pura contradicción en sí misma personificada. Y si os digo lo contrario alguna vez, no me creáis porque bien sabido es que uno de mis mayores placeres es, sin duda, llevarme la contraria.
Mi sangre se tornó, no recuerdo cuándo, en una sustancia del color de los pantanos en primavera bajo el sol. Los dibujos, fotografías y trozos de papel escritos, rotos, mojados, arrugados, descoloridos -intactos aparentemente a veces- inundan mis cajones, estanterías y desbordan hasta el rincón más recóndito de mis espacios, componiendo el collage de mi vida.

domingo, 3 de marzo de 2013

Entre sábanas





Navego entre sábanas vacías como mi vida.
Desde que él no está he perdido el norte.
El viento sopla y me arrastra sin saber a dónde.

jueves, 28 de febrero de 2013

Torpe receta de la desilusión

Seis meses separados,
diferentes camas y labios recorridos sin sentido.
Llorar y reír tan solo pensando en ti.
Mirar cada día en la distancia todos y cada uno
de los horizontes que nos unen.
Perder la cuenta de los mensajes, cartas y llamadas
de las que, contestación no recibí.
Forzar torpes encuentros inconclusos
con el único objetivo de sentirte de nuevo.
Planear siempre cosas en mi mente
contigo, pero sin ti...
Levantarme cada día pensando
que pegarás en mi puerta
y todo volverá a ser como antes.
Que mi mayor miedo sea que digas
que no me amas rotunda y firmemente.

lunes, 18 de febrero de 2013

Cartas Prohibidas: El regreso a casa.

Al hotel de cuatro estrellas se le ha fundido una bombilla... y tú vuelves a hacer ese triste camino sola, de madrugada. Encogida bajo tu abrigo y con la nariz congelada por el paso del tiempo. Tan congelada que ya ni la sientes. Lo miras, recuerdas. Y vuelves casi instintivamente sobre tus pasos para tomar una fotografía del momento. ¿Tiene gracia, verdad?  La misma cámara que nos pasábamos para tener recuerdos del único día que he pasado en un hotel... La única vez que vi aquel jardín.
Estaba tan cansada aquella noche que el vino me dejó dormida a pesar de que era lo último que quería hacer...
Las expectativas no se cumplen. 
Me miro al espejo y no me reconozco. La comisura de mis labios se ha torcido hacia abajo sin que yo pudiera evitarlo. Casi sin darme cuenta, la felicidad emigró como golondrinas en primavera, que a nadie piden permiso para volar.

Sigo caminando. Cada paso, cada rincón sobre el que pongo la vista me susurra una palabra y proyecta en mi mente diapositivas del ayer.

Engañarme a mí misma para poder engañarte a ti no fue una buena idea... Callar y negar fueron las premisas de mi desdichado destino. 

He llegado a casa. Es tarde y estoy helada. Reina el desapacible silencio, quizás el maullido de algún gato impertinente se atreve a romper a lo lejos la monotonía de ausencia... pero la cama está vacía sin tu olor y nuestras fotos en la pared no son más que la metadona de esta enfermiza drogadicción.
Entonces, releo tus breves palabras, preguntándote sobre qué hacer con tus recuerdos... Y pienso: yo vivo de recuerdos. Me alimento únicamente de la esperanza. Una esperanza tan fina como un hilo, meramente justificada por mi obstinada intuición. Me sentía de repente la protagonista de aquella película de Jean-Pierre Jeunet, estaba convencida de que si ese hilo no me llevaba en algún momento hasta mi amor... no importaba, siempre podría ahorcarme con él.

martes, 15 de enero de 2013

La Realidad de la Ley Innata

Acostumbrada a escapar siempre de la realidad perdí el sentido del camino y envejecí cien años más de tanto andar perdida.
Y rebusco en mi memoria el rincón donde perdí la razón.
Y la encuentro donde se me perdió, cuando dijiste que no. 

Buscando mi destino, viviendo en diferido. Sin ser ni oír ni dar.
Y a cobro revertido quisiera hablar contigo y así sintonizar